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Si eres uno de los afectados por las conocidas como “tarjetas revolving” seguramente sabes de lo que estamos hablando.

En muchas ocasiones es el desconocimiento sobre cómo funcionan este tipo de tarjetas de pago aplazado lo que lleva a los consumidores a contratarlas, muchas veces influenciados por las supuestas “ventajas” que les ofrece la entidad bancaria de turno, como que no tendrán que abonar comisiones por apertura o renovación o que se les va a devolver un porcentaje de las compras efectuadas con ellas.

Pero esto tiene “truco”, y cuando el afectado quiere darse cuenta, esté metido en una deuda que crece a pasos agigantados, que no se acaba nunca de pagar y de la que es muy difícil salir.

Esto lógicamente beneficia mucho a la entidad bancaria, porque en lugar de disminuir tu deuda, esta seguirá aumentando mes a mes.

En ILM abogados conocemos muy de cerca estos casos porque hemos ayudado a muchos perjudicados por este tipo de tarjetas en sus reclamaciones.

El “gancho” de este tipo de tarjetas es que el banco acaba convenciendo al consumidor con la supuesta ventaja de que puede elegir qué cantidad paga cada mes para devolver el crédito y no tiene plazo concreto para hacerlo, salvo que tiene que pagar como mínimo un 3% de la deuda cada mes.

Y ahí está la trampa. La entidad bancaria no informa al cliente de que los intereses de este tipo de préstamos son elevadísimos (superiores al 20% TAE), es decir, claramente abusivos.

¿Qué ocurre entonces? Como no tiene un plazo concreto para amortizar el préstamo, y sólo tiene que abonar mensualmente como mínimo el 3% de la deuda, el consumidor puede estar pagando año tras año sin saber que la misma apenas se reduce, porque esa cantidad se destina casi en su totalidad a cubrir los intereses.

La cosa se complica si la cuota mensual elegida por el cliente no cubre los intereses devengados, porque en ese caso la deuda, en lugar de disminuir, irá creciendo mes a mes.

Por otro lado, la normativa no obliga a los bancos a advertir sobre lo que puede ocurrir si se fija una cuota pequeña, o sobre el crecimiento de la deuda pendiente.

De esta forma el confiado consumidor cree que está devolviendo el préstamo, cuando en realidad la cantidad debida sigue aumentando.Y la cosa se complica más si un mes no abona la cuota por cualquier circunstancia, porque en ese caso se le cargará además una comisión por devolución y los intereses correspondientes, con lo que la deuda sigue y sigue creciendo.

Resultado: el inocente cliente del banco acaba viéndose sumido en una situación de endeudamiento permanente. Y la entidad bancaria está cobrando un interés superior al normal del dinero y absolutamente desproporcionado, lo que se considera una práctica usuraria,que supone un claro abuso gravemente perjudicial para el consumidor.

ILM abogados, especialistas en defensa de los derechos de los consumidores y expertos en reclamaciones bancarias desde hace 14 años, es un despacho de referencia en casos de tarjetas revolving, que ayuda a los afectados por esta práctica abusiva a conseguir la declaración de nulidad de este tipo de préstamos.

A raíz de una sentencia histórica del Tribunal Supremo de 2015 en esta materia, todos estos casos se pueden reclamar con garantías en los Tribunales, consiguiéndose así la nulidad del préstamo y la devolución de la diferencia entre la cantidad abonada y la prestada por el banco inicialmente, a lo que se le añaden los intereses legales y las costas.

Si eres un afectado por los abusos de las tarjetas revolving, no esperes para asesorarte con expertos en la materia. Contacta con ILM abogados,que ofrece cobertura en toda España, y te haremos una valoración gratuita y sin compromiso de tu caso.